🕊️ "El pájaro que esquiva una piedra no pierde tiempo cuestionando la intención del que la lanzó."
Porque el pájaro entiende algo que muchos humanos no.
La piedra no fue lanzada para enseñar.
No fue una advertencia.
No fue un juego.
Fue lanzada para matar.
Y cuando falla…
El pájaro no regresa.
No enfrenta al agresor.
No se queda en una rama preguntándose:
"¿Por qué alguien querría hacerme esto?"
Simplemente vuela.
Porque para él, sobrevivir es más importante que entender.
El propósito vale más que el cierre.
La vida vale más que las explicaciones.
Los humanos, en cambio, somos extraños.
Nos esquivan una piedra…
y luego nos sentamos a analizar la mano que la lanzó.
Queremos motivos.
Queremos disculpas.
Queremos conversaciones.
Queremos ser comprendidos por personas que ya demostraron que no les importa si vivimos o morimos.
Entonces hacemos una pausa.
Sangramos lento.
Repetimos escenas.
Investigamos la traición.
Diseccionamos la falta de respeto.
Estudiamos la psicología de quienes ya intentaron destruirnos.
Mientras tanto…
la siguiente piedra ya está siendo levantada.
El pájaro no hace eso.
Él entiende una ley brutal de la naturaleza:
👉 Si algo intentó acabar contigo y falló, eso no es una invitación a dialogar.
👉 Es una señal clara para moverte.
Porque las intenciones no cambian los resultados.
Las piedras no explican nada.
La gravedad no negocia.
Y quien intentó hacerte daño no se vuelve seguro solo porque falló.
A veces Dios, la vida o el destino no eliminan al enemigo.
Solo quitan el impacto.
La piedra pasa.
El viento cambia.
No hay tiempo.
Sobrevives.
No para construir un tribunal en tu mente…
sino para salir del campo de batalla.
El pájaro que sobrevive no se vuelve filósofo.
Se vuelve más rápido.
Vuela más alto.
Se vuelve más difícil de alcanzar.
Cambia la altitud.
Cambia la dirección.
Cambia el entorno.
No desperdicia el aliento que le queda pidiendo explicaciones a personas peligrosas.
Hay personas en tu vida que ya mostraron su objetivo:
Sus celos apuntaban.
Su amargura apuntaba.
Su manipulación apuntaba.
Su silencio apuntaba.
Su traición apuntaba.
Su falta de respeto apuntaba.
Fallaron.
Y tú sigues aquí.
No porque sean buenos…
sino porque te moviste, Dios bloqueó o la vida intervino.
Tu supervivencia no prueba su inocencia.
Prueba que el peligro estaba cerca.
La pregunta no es:
❌ "¿Por qué lanzaron la piedra?"
La verdadera pregunta es:
✅ "¿Por qué sigo parado donde las piedras siguen volando?"
El pájaro que esquiva una piedra no debate.
Sale del rango.
Valora la respiración sobre las respuestas.
La dirección sobre la discusión.
La vida sobre la claridad.
Y por eso…
sigue vivo.
Porque el pájaro entiende algo que muchos humanos no.
La piedra no fue lanzada para enseñar.
No fue una advertencia.
No fue un juego.
Fue lanzada para matar.
Y cuando falla…
El pájaro no regresa.
No enfrenta al agresor.
No se queda en una rama preguntándose:
"¿Por qué alguien querría hacerme esto?"
Simplemente vuela.
Porque para él, sobrevivir es más importante que entender.
El propósito vale más que el cierre.
La vida vale más que las explicaciones.
Los humanos, en cambio, somos extraños.
Nos esquivan una piedra…
y luego nos sentamos a analizar la mano que la lanzó.
Queremos motivos.
Queremos disculpas.
Queremos conversaciones.
Queremos ser comprendidos por personas que ya demostraron que no les importa si vivimos o morimos.
Entonces hacemos una pausa.
Sangramos lento.
Repetimos escenas.
Investigamos la traición.
Diseccionamos la falta de respeto.
Estudiamos la psicología de quienes ya intentaron destruirnos.
Mientras tanto…
la siguiente piedra ya está siendo levantada.
El pájaro no hace eso.
Él entiende una ley brutal de la naturaleza:
👉 Si algo intentó acabar contigo y falló, eso no es una invitación a dialogar.
👉 Es una señal clara para moverte.
Porque las intenciones no cambian los resultados.
Las piedras no explican nada.
La gravedad no negocia.
Y quien intentó hacerte daño no se vuelve seguro solo porque falló.
A veces Dios, la vida o el destino no eliminan al enemigo.
Solo quitan el impacto.
La piedra pasa.
El viento cambia.
No hay tiempo.
Sobrevives.
No para construir un tribunal en tu mente…
sino para salir del campo de batalla.
El pájaro que sobrevive no se vuelve filósofo.
Se vuelve más rápido.
Vuela más alto.
Se vuelve más difícil de alcanzar.
Cambia la altitud.
Cambia la dirección.
Cambia el entorno.
No desperdicia el aliento que le queda pidiendo explicaciones a personas peligrosas.
Hay personas en tu vida que ya mostraron su objetivo:
Sus celos apuntaban.
Su amargura apuntaba.
Su manipulación apuntaba.
Su silencio apuntaba.
Su traición apuntaba.
Su falta de respeto apuntaba.
Fallaron.
Y tú sigues aquí.
No porque sean buenos…
sino porque te moviste, Dios bloqueó o la vida intervino.
Tu supervivencia no prueba su inocencia.
Prueba que el peligro estaba cerca.
La pregunta no es:
❌ "¿Por qué lanzaron la piedra?"
La verdadera pregunta es:
✅ "¿Por qué sigo parado donde las piedras siguen volando?"
El pájaro que esquiva una piedra no debate.
Sale del rango.
Valora la respiración sobre las respuestas.
La dirección sobre la discusión.
La vida sobre la claridad.
Y por eso…
sigue vivo.
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