lunes, 12 de marzo de 2012

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA


UN MINUTO A LOS PIES DE LA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA PARA ASEGURARTE UNA ETERNIDAD”


Si yo tuviera una madre que rogara por mí, y para invocarla tuviera sólo un minuto de los que ustedes pierden, no sería demonio” (así dijo un día el demonio a San Francisco de Sales).

OREMOS:

1.- Oh María sin pecado concebida, aquí estoy, mírame a tus pies. Escucha mis ruegos. Te traigo mis dolores, mis trabajos, mis sufrimientos. Alivia mis amarguras.
Madre de Dios, derrama sobre mí las gracias que como rayos luminosos caen en cascadas de tus manos virginales.

AVE MARIA.......

2.- Madre Inmaculada, soy tu hijo. En mis luchas y en mis penas, tu Medalla Milagrosa sea mi ayuda y mi defensa.

AVE MARIA.......

3.- Me entrego a tu Corazón Inmaculado. Ampárame, Madre mía, en la vida y en la muerte.

AVE MARIA.......

¡ Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti !








martes, 6 de marzo de 2012

Escribas y fariseos hipócritas

Escribas y fariseos hipócritas
Mateo 23, 1-12. Cuaresma. No creernos superiores a los demás, pidamos a Dios en esta cuaresma la virtud de la humildad.   
 
Escribas y fariseos hipócritas
Del santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12

En aquel tiempo, Jesús habló tanto para el pueblo como para sus discípulos: "Los maestros de la Ley y los fariseos han ocupado el puesto que dejó Moisés. Hagan y cumplan todo lo que ellos dicen, pero no los imiten, porque ellos enseñan y no practican. Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levantan un dedo para moverlas. Todo lo hacen para ser vistos por los hombres. Miren esas largas citas de la Ley que llevan en la frente y los largos flecos de su manto. Les gusta ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos reservados en las sinagogas. Les agrada que los saluden en las plazas y que la gente los llame Maestro. En cuanto a ustedes, no se dejen llamar Maestro, porque no tienen más que un Maestro, y todos ustedes son hermanos. No llamen Padre a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, el que está en el Cielo. Tampoco se dejen ustedes llamar Guía, porque ustedes no tienen más Guía que Cristo. El más grande entre ustedes se hará el servidor de todos. Porque el que se pone por encima, será humillado, y el que se rebaja, será puesto en alto.

Oración introductoria

Jesús mío, al inicio de esta oración quiero reconocerte antes que nada como mi Maestro, Padre y Guía. Pues sólo Tú Señor, sólo Tú eres quien alumbra mi camino, quien me abraza en el peligro, quien me enseña a afrontar los imprevistos. Gracias por ser Quien eres. Gracias por ser Tú lo único que necesito.

Petición

Señor, que pueda aceptar mis cualidades con humildad reconociendo que eres Tú el Autor de todo don, y que acepte mis fallas fortalecido en tu Infinita Paciencia y Misericordia, que me ayudan a soportarlas y afrentarlas con paz y confianza.

Meditación del Papa

De este modo podemos acoger con fe las advertencias que Jesús dirige a nuestra conciencia, para asumir un comportamiento acorde con ellas. En el pasaje de hoy, amonesta a los escribas y fariseos, que en la comunidad desempeñaban el papel de maestros, porque su conducta estaba abiertamente en contraste con la enseñanza que proponían a los demás con rigor. Jesús subraya que ellos «dicen, pero no hacen» (Mt 23, 3); más aún, «lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar» (Mt 23, 4). Es necesario acoger la buena doctrina, pero se corre el riesgo de desmentirla con una conducta incoherente. Por esto Jesús dice: «Haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen» (Mt 23, 3). La actitud de Jesús es exactamente la opuesta: él es el primero en practicar el mandamiento del amor, que enseña a todos, y puede decir que es un peso ligero y suave precisamente porque nos ayuda a llevarlo juntamente con él (cf. Mt 11, 29-30). (Benedicto XVI, Ángelus, Plaza de San Pedro, 30 de octubre de 2011)

Reflexión

La coherencia de vida es mi primer apostolado, antes que ir a la India como misionero o ir a África para cargar la cruz junto a los cristianos perseguidos. Es mejor ver a mi alrededor y analizar si ya vivo un testimonio auténtico de la fe que profeso con mi familia, amigos, compañeros de trabajo, comunidad parroquial... Al final, este testimonio se resume en la vivencia del mandamiento nuevo de Jesús: amando a aquel o aquella que se cruza a mi lado, estando alerta a sus necesidades, haciendo oración por los demás, hablando bien de otros y nunca criticando si las palabras no construyen; viviendo con sencillez, y sin vanidad, las obras de misericordia. De manera que al finalizar el día, al recostarme en la noche, haga un breve examen del día o la semana, y en paz pueda verme de cara a Dios. Para que Él pueda mirarme como hijo suyo y no semejante a los fariseos hipócritas que tanto amó también, pero que su egoísmo les impidió abrir su corazón para vivir de cara la realidad y a la verdad de las cosas. Aceptemos lo bueno y lo no tan bueno. Pero sobre todo confiemos en que con Él todo lo podemos, porque nada hay imposible para Él. Después de todo, Él no nos llamaría a la santidad, si supiera que no podemos alcanzarla. Con Él, no hay pero que valga.

Propósito

Dedicaré cinco minutos antes de dormir para hacer un examen de mi día, primeramente dando gracias a Dios por todo y renovando mi compromiso cristiano de amar más y siempre.

Diálogo con Cristo

Jesús, Tú me conoces bien. Sabes quién soy, sabes cuántas veces no he dado un buen testimonio. Te pido que nunca te alejes de mí; que me hagas consciente de que soy tuyo, de que nunca me dejas solo, de que me amas a pesar de mis pecados y que juntos podemos todo. ¡Señor, dame la gracia de ser un cristiano como Tú me quieres en todo momento de mi vida!


Queridos amigos, el Señor Jesús se presentó al mundo como siervo, se despojó totalmente de sí mismo y se rebajó hasta dar en la cruz la más elocuente lección de humildad y de amor. De su ejemplo brota la propuesta de vida: «El primero entre vosotros será vuestro servidor. (Benedicto XVI, Ángelus, Plaza de San Pedro, 30 de octubre de 2011).


  • Preguntas o comentarios al autor
  • José Ignacio Olvera Mendoza L.C

    FUENTE: Catholic.net